Conoce tu agenda, tus clientes y tus números. Le preguntas en español, te responde con datos reales — nunca inventados — y cuando le pides mover algo, te lo deja preparado para que tú lo apruebes.
No inventa
Cada dato que te dice sale de tu base en ese momento. Si no lo tiene, te dice que no lo tiene. Nunca se saca un número para quedar bien.
No cambia nada sin ti
Agendar, mover, cancelar o registrar a alguien son propuestas: aparecen como una tarjeta que tú apruebas o descartas. No hay cambios a tus espaldas.
No sale de tu negocio
Sólo ve los datos de tu cuenta. Si tienes varias sucursales, las ve todas; de otro negocio, ninguna.
Y le enseñas lo tuyo: en tu panel armas el guion con tus servicios, tus precios y las notas internas que debe seguir. Los precios los lee de tu catálogo, así que cuando los cambias, el asistente ya los dice actualizados.
En la computadora lo tienes en tu panel. Fuera del negocio, le escribes por WhatsApp desde tu propio número y te contesta igual — con las mismas reglas y las mismas tarjetas de aprobación.
Los recordatorios y los códigos de acceso de tus clientes salen por WhatsApp, y ahí Meta cobra por mensaje. Lo que casi nadie explica es que sólo cobra cuando tú inicias: si tu cliente escribe primero, se abre una ventana de 24 horas y todo lo que contestes dentro no paga tarifa. Muévele y velo.
Estimación, no cotización. Las tarifas de WhatsApp las fija Meta por país y categoría y pueden cambiar.
Te lo dejamos conectado con tu agenda y tu catálogo para que le preguntes tú mismo.
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